Esta dieta ayuda a pacientes con cáncer, diabetes, epilepsia y Alzheimer Expertos recomiendan alimentos ricos en grasa y proteínas; menos carbohidratos

Culiacán, Sinaloa  | La dieta cetogénica (o dieta keto, en su forma abreviada) es un plan de alimentación bajo en carbohidratos y rico en grasas que ofrece muchos beneficios a la salud, ya que estudios demuestran que tiene un impacto positivo en enfermedades como la diabetes, el cáncer, la epilepsia refractaria y el Alzheimer.

Mayra Arias Gastélum, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) señaló que este tipo de dieta implica reducir los carbohidratos de forma drástica y reemplazarlos por grasas, hecho que expone al cuerpo a un estado metabólico llamado cetosis.

 

Una dieta cetogénica aporta entre el 70 a 90 por ciento del total de la energía consumida a partir de las grasas, y el resto a partir de proteínas y carbohidratos comúnmente llamados azúcares. La dieta cetogénica actúa cambiando la forma en que el cuerpo humano obtiene energía a partir de los alimentos”, detalló.

 

La nutrióloga universitaria expresó que en el caso particular de la epilepsia refractaria son múltiples los estudios que se han realizado para verificar si realmente este sistema de alimentación funciona en los pacientes como una alternativa para su tratamiento, encontrándose que si se aplica adecuadamente este sistema de alimentación si ayuda en la disminución de los síntomas que genera la enfermedad.

Indicó que se ha documentado que los pacientes que han llevado una dieta cetogénica presentan menos crisis epilépticas en comparación con personas que no llevan ningún tipo de terapia alimentaria, ya que algunos reportan indican que 1 de cada 2 personas ven sus crisis epilépticas reducidas en hasta un 50 por ciento, y 3 de cada 20 personas se libran de estas.

 

  • Arias Gastelum detalló que entre los alimentos que más se consumen en la dieta keto son: las carnes, el pescado graso como es el caso del salmón y el atún, las mantequillas y crema, los quesos no procesados, nueces, avellanas, pistaches, así como el huevo.

 

Puntualizó que resulta crucial que esta dieta se lleve a cabo bajo la supervisión del nutricionista y equipo médico, con más razón en niños y adolescentes para no afectar su crecimiento, y para monitorear posibles deficiencias de vitaminas D y calcio como consecuencia de la dieta restrictiva y el uso de anticonvulsivos en todos los pacientes independientemente de su edad.